KPD
Gianfranco Foschino

Video, silent loop, 2013

Esta pieza, expuesta en el contexto de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2014, se inscribe dentro del conjunto de obras recientes del destacado artista chileno Gianfranco Foschino. Su característica fundamental es el uso del formato de video fijo en “silent loop”, construyendo una experiencia contemplativa que se aleja del dinamismo propio del registro documental contemporáneo, logrando más bien un estado de suspensión espacio-temporal análogo al de la pintura. En el caso específico de esta pieza, dicho estado contemplativo se ve potenciado por el contenido de lo que se muestra: se trata del registro de la fachada de un edificio construido a principios de los años 70 en Chile, cuya característica principal es la utilización de un sistema constructivo modular desarrollado en la ex URSS como solución eficiente y económica para la construcción de viviendas sociales en forma masiva y a gran escala. La obra constituye por tanto un “retrato de época”, un testimonio palpable de la utopía moderna en clave socialista, expresada a través de un registro documental directo y “descarnado”. Mediante su fijeza, y sosteniendo la mirada durante mas de 10 minutos, el video permite apreciar la distancia existente entre dicha utopía y su plasmación efectiva como materia real, sometida al devenir del tiempo y los embates de la decadencia y el envejecimiento. La asepsia atemporal propuesta por el ethos moderno se ve así confrontada con su encarnación espacio-temporal, revelándose en su condición real de “cronotopo” contextualizado, en contraposición a su voluntad u-tópica original. Los leves indicios de vida que se manifiestan sutilmente en la composición de la fachada, el movimiento de la palmera, intencionadamente centrada en el formato, el transcurso de la luz natural y, por extensión, el transcurso del tiempo como dimensión inexorable, son los elementos que testimonian el hecho de que, más allá de la utopía y los metarelatos propios del discurso de la modernidad, la vida se sostiene esencialmente en pequeños gestos, en sutiles indicios y huellas casi insignificantes que escapan a la voluntad de planificación y control propia de las narrativas de totalidad. Junto a ello, la tensión entre lo fijo y lo mutable propia del registro le otorga a la experiencia de la contemplación un innegable tono melancólico, entendiendo esta expresión en su interpretación más esencial: la manifestación de un estado de afección anímico-espiritual derivado de la conciencia de aquello que “va a pérdida”, inexorablemente…en este caso, el Espíritu de la Modernidad que se diluye inevitablemente en el vacío de la Hiperpostmodernidad. Foschino construye así un doble acierto: el testimonio de un proceso histórico irreversible, y su expresión formal a través de un registro documental cuya materia esencial es el tiempo y su transcurso.

Web: www.gianfrancofoschino.com